LOS PRECURSORES

  • El velero “Cuauhtémoc”, de escuela

           de prácticas a barco del amor

Por Lorenzo Franco Aranda

 Fue durante la administración del presidente José López Portillo (1976-82) cuando su gobierno mandó a construir en los astilleros del puerto de Bilbao, en España, el velero “Cuauhtémoc” para que sirviera de escuela práctica destinada a los egresados de la Escuela Naval del Golfo y de otras instituciones náuticas mexicanas.

A su llegada al puerto de Veracruz, fue oficialmente abanderado por el primer magistrado. Incluso, ya las autoridades navales habían decidido ubicar al “Cuauhtémoc” en Acapulco, para ponerlo a resguardo de las procelosas aguas del Golfo de México en tiempo de “nortes”. 

Cabe mencionar que, previo a su botadura, la construcción fue supervisada por el capitán de navío Miguel Carballo Rebolledo, agregado Naval en la embajada de México en España, a una de cuyas hijas le correspondió el honor de bautizar al navío, estrellándole una botella de champán en el casco de proa, como marca la tradición náutica.

 Rumbo a Panamá para cruzar el Canal con destino al Océano Pacífico, el velero hizo una escala técnica en Cancún, donde subrepticiamente subió a bordo López Portillo acompañado de su “novia” Rosa Luz Alegría Escamilla.

 En esa época, Rosa Luz era subsecretaria de Programación en la Secretaría de Programación y Presupuesto, a cargo de Miguel de la Madrid Hurtado.

 Previamente, Rosa Luz había estado casada con Luis Vicente Echeverría Zuno, hijo del ex presente Luis Echeverría Álvarez, con quien vivió cinco años y luego se separaron, quedando un niño de este matrimonio.

 Como es sabido, Rosa Luz es prima de Tita Souza Escamilla, esposa del periodista misanteco Froylán Flores Cancela, editor en Xalapa del semanario Punto y Aparte.

Ya en su navegación, sorpresivamente en uno de sus alardes deportivos, López Portillo se lanzó en un clavado hacia las aguas del Mar Caribe ante la sorpresa de la tripulación, que de inmediato lanzaron una lancha con un médico a bordo, toallas y ropa de abrigo.

 Afortunadamente, la situación no pasó a mayores y sólo quedó en el anecdotario político mexicano, según lo escribió tiempo después el capitán de navío Carlos Gorráez Meraz -quien se encargó de conducir al velero de España a Veracruz y luego, hacia Acapulco–, según publicó tiempo después en el centenario periódico veracruzano El Dictamen.

 Es de mencionar que una réplica del velero “Cuauhtémoc” fue donada tiempo después por el capitán de navío Carballo Rebolledo al emblemático café xalapeño “La Naval”, donde luce dentro de una vitrina gracias al gentil anfitrión Ángel Fernández, en su establecimiento de la esquina de Zaragoza y Sebastián Camacho, en el centro histórico de la capital del Estado.