¡ACABARLOS!

¡ A S Í         E S !

Por Mario NORIEGA VILLANUEVA

¡ACABARLOS!

Pido de antemano la disculpa de mis ex compañeros por no una comparación ¡de ninguna manera! Solo se trata de una mera referencia para entrarle al tema. Reza al refrán “al perro más flaco se le van todas la pulgas”. A la frustración Andrés Manuel López Obrador, en su deseo de venganza –aunque no quiera aceptarlo–, por cobrarla a quien menos tiene la culpa de lo que hicieron sus líderes sindicales, les cobra la factura a los trabajadores petroleros.

Ya lo hemos dicho y sostenido desde que el primer domingo de julio del 2018, todos aquellos que de alguna forma, sin quererlo –lo demostraron con su voto en favor del partido hoy en el poder–, fueron sus “enemigos”, la iban a pagar y muy caro, como queda demostrado con la cancelación de plazas que va a seguir porque la intención del verdadero líder y dueño de MORENA, iba a barrer con todo y ese deseo de venganza, lo hace ir contra quienes menos culpa tienen de una actitud a lo mejor equivocada en razón de que el STPRM y sus miembros, son parte activa del PRI y por esa razón debían haber votado por el candidato postulado por el tricolor, pero todo mundo sabe que lo hicieron por AMLO.

Eso, no le interesa al hoy Presidente de la República, su irrefrenable actitud vengativa, perjudica a los trabajadores y no a los que tuvieron culpa de que durante dos intentos por alcanzar el cargo que hoy tiene, fallara pero no fue por culpa de los trabajadores sino de los líderes.  El mayor, ya no está, ahora goza de toda la inmensa fortuna que hizo mediante argucias con entonces PEMEX, hoy Pemex Empresa “Productiva” del Estado (PEPE), pero eso no ha satisfecho al peje quien quiere exterminar al sindicato y que todos sus trabajadores queden sin materia de trabajo y por tanto sin un medio honesto de obtener recursos para el sostenimiento de sus familias.

De un trancazo, PEPE decidió a través de su departamento de recursos humanos, desapareció 500 plazas, pero son más las que ya no  están porque ahora –estilo que copió el ayuntamiento–, aunque está especificado en el contrato colectivo de trabajo que  quien se jubila, le puede dejar la última plaza a un familiar directo, ya no la cubren y desaparece. Así se han perdido muchísimas más plazas sin que el sindicato haga respetar lo que está contemplado en el contrato ley.

Carlos Salinas de Gortari, tuvo su estrategia para demoler al STPRM, cuya membresía recortó a menos de la mitad –de unos 160 mil trabajadores–, y ahora, aunque lo que hace AMLO no es estrategia sino deseo de venganza irrefrenable, va con ese rumbo de acabar con la organización sindical más poderosa –económicamente–, del país. Esto, apenas es el comienzo.

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