¡ A S Í          E S !

Por Mario NORIEGA VILLANUEVA

DESEOS

Quisiera algún día sentarme a leer los medios de comunicación, escuchar radio, escuchar y ver la televisión o irme a las redes sociales sin ver sangre en las diferentes informaciones no solo de Veracruz, sino de todo el país, pero particularmente de la ciudad de México, estado de México, Guanajuato y Veracruz, pero parece que todos estamos condenados a tener que soportar todas esas noticias rojas  pero de veras rojas.

Dejemos a otros estados y centrémonos en el nuestro. Todos los medios destilan sangre porque además son las noticias que más lectores y videntes generan, pero quien sabe de dónde saca el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, oriundo de Poza Rica que los índices de inseguridad –criminalidad, secuestros, robos, asaltos, desapariciones forzadas, femenicidios, etc.–, van a la baja. No tendrá quien le monitoree todos los medios para enterarse de cómo está realmente el estado en el que parece que el crimen organizado se ha apoderado de él y lo más grave, con el consentimiento del gobierno.

Hugo Gutiérrez, secretario de seguridad pública y sobrino del presidente Andrés Manuel López Obrador; Eric Patrocinio Cisneros, secretario general de gobierno y protegido desde arriba; el paisano José Luis Lima Franco, secretario de finanzas y planeación (SEFIPLAN), desgañitándose en decir que la economía del estado está saneada, en fin, el funcionario que usted quiera aparte de Mercedes Santoyo, a quien por decir verdades, le tundieron sus  amigos secretarios como queriéndola quemar viva, ¿escuche usted hablar con sinceridad y verdad? ¡Ninguno!

El gobernador, ni se diga. Salvo contadísimas excepciones nadie del gabinete es capaz de contradecir a Cuitla, menos los diputados locales que son sus lacayos así como él lo es del presidente Andrés Manuel López Obrador. Pero esta mentira refrendada durante su comparecencia ante el Congreso local morenista, no se la ningún veracruzano que realmente quiera a su estado y desee verlo de otra manera.

Al gobernante originario de esta ciudad, nadie le cree que la delincuencia esté siendo atacada y menos abatida. En cambio sí se percibe que lo mejor es cuidarse no solo tanto coronavirus sino de la delincuencia que ya ha cobrado más víctimas que las bombas de Hiroshima y Nagasaki, es decir, que están convertidos ya en auténticos genocidas, ante la indiferencia tanto del gobierno del estado como del federal.

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