SEGUNDA CARTA PÚBLICA AL PRESIDENTE

ANDRÉS MANUEL, QUIEN SIEMBRA VIENTOS, RECOGE TEMPESTADES.

Hasta hoy, siempre aposté por darte el tiempo necesario para que tú mismo rectificaras los errores que has estado cometiendo durante la emergencia sanitaria y económica que vive el país con motivo del COVID-19. Lejos de rectificar, has profundizado más en tu terquedad, así es como siempre defines tus malogrados propósitos.

En la Mañanera de hoy, señalaste que no te metes en la vida partidista, en el contexto de la evidente y desmedida intervención de tus personeros de Morena en Jalisco, apenas siete minutos antes habías descalificado a un partido político por su carta dirigida a la Organización Mundial de la Salud.

Te pregunto: si eres capaz de mentir en un lapso tan breve, ¿tienes memoria para recordar tus constantes contradicciones, mentiras y falsedades, todas soportadas en tu mediático estribillo de “no mentir, no engañar y no robar”?

Me indigna especialmente la campaña que, desde hace siete años, iniciaste contra Enrique Alfaro, aun cuando él te respaldó en 2006 y 2012. ¿Recuerdas que no ganó la gubernatura, precisamente en 2012, porque tú le restaste votos? ¿Recuerdas que él obtuvo casi medio millón de votos más que tú en Jalisco? Seguro lo recuerdas, esas cosas que no se olvidan, entonces ¿por qué tu encono contra él?

También debes recordar que, después de tu derrota de 2012, en la que te acompañó Movimiento Ciudadano, tomaste la decisión de formar Morena —lo que yo mismo te había propuesto seis años antes— y se te hizo muy fácil citar a Enrique Alfaro, pedirle que se sumara a tu iniciativa y abandonara el proyecto que sostuvo su candidatura a gobernador. Te respondió que era un error pretender desintegrar a Movimiento Ciudadano después de que te había respaldado en tres elecciones y que, por el contrario, debías fortalecer a tus aliados para el proceso de 2018. Le respondiste: “No, Enrique, conmigo o con Movimiento Ciudadano”.

A partir de ese momento, inició tu profundo desprecio y constantes agravios contra él y nosotros. Calificaste una y otra vez a todos los partidos como parte de la mafia del poder, aunque en nuestro caso ese “pertenecer” existió únicamente en tu discurso.

 Andrés Manuel, en tres campañas te dimos, para tus candidaturas a jefe de gobierno y las dos a la presidencia, todo lo que te pudimos haber dado: ideas progresistas para tu plataforma electoral, recursos económicos, nuestras prerrogativas en radio y televisión y un respaldo total, llegando al extremo de organizar el estrado, con un foro de solemnidad, incluyendo el emblema del águila juarista, banda, tribuna y silla presidencial cuando el 20 de noviembre de 2006 rendiste protesta como presidente legítimo en el zócalo de la capital.

También te acompañamos en tus recorridos por la república y en especial por todos los municipios de Veracruz. En Córdoba me pediste visitar a mi madre y le dijiste: “¿Pero qué necesidad tiene su hijo de seguir acompañándome?”.

Recuerdo cuando me preguntaste cuál era mi mayor aprendizaje de haber estado en la cárcel. Te respondí: “Valorar amigos, conocer amigos y hacer nuevos amigos. Cómo ahora tú, después del fraude electoral”. Me respondiste: “Tienes razón, ya no están los mismos de antes”.

En esos interminables recorridos por el país, hablando del resultado de la elección, te dije que la diferencia para la victoria estuvo en tus manos y te pregunté por qué razón no habías afianzado, durante la campaña, la relación con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Me respondiste que lo hiciste hasta donde tú dignidad te lo permitió. Te dije que fue porque, en lugar de haber pasado la vara caminando, quisiste hacerlo con las manos extendidas hacia arriba. En fin, fueron tantas vivencias, siempre de solidaridad contigo, que espero que no sea necesario hablar de las más comprometedoras.

Después, cuando tomamos la decisión de no acompañarte en tu tercer intento por la presidencia —habría sido indigno y aberrante después de cinco años de recibir solo agravios de tu parte—, tomaste como propias propuestas y banderas de Movimiento Ciudadano, te aliaste con quienes jamás habría imaginado que lo harías y llegaste a la presidencia.

Andrés Manuel, la mafia del poder, definida con nombres y apellidos, ahora está subordinada al poder presidencial, la tienes a tu lado, la reconoces, agradeces y felicitas. En cambio, agredes todos los días a los periodistas y medios de comunicación, así como a las personas que discrepan de tus decisiones. Tristemente, para ti es más importante la sumisión que la congruencia, y estos son claros ejemplos, afortunadamente conocidos por todos:

  • Mafia del poder: hoy sus principales representantes son tus asesores presidenciales.
  • Elba Esther Gordillo: de ser permanentemente defenestrada, ahora es apoyada por tu gobierno.
  • Germán Martínez: de ser abogado de Calderón, en el fraude electoral, ahora es senador y fue director del IMSS.
  • Manuel Espino: de ser articulador del fraude electoral, ahora es funcionario de Seguridad Pública.

Y así podríamos enumerar una lista infinita.

El único valor que reconoces es la subordinación, con la entrega de la dignidad hacia ti. Todo lo que criticabas del viejo régimen lo haces ahora, autoritarismo y más autoritarismo. Si continúas así, te vas a enredar y vas a enredar al país.

Andrés Manuel, recupera para bien de México tu sentido de oportunidad.

Reconoce que Alfaro es un hombre con formación, capacidad y profundo sentido social; que está haciendo su mejor esfuerzo por sacar adelante a Jalisco y de ninguna manera para poner en evidencia a tu gobierno, como lamentablemente lo asumen funcionarios mediocres y lambiscones incapaces de contradecirte, incluso en medio de la crisis sanitaria y económica que sufre el país.

Ya se te olvidó que el motivo del desafuero que viviste fue artero e injusto. Para poder responsabilizarte, debían haber iniciado por funcionarios de tu administración y no irse directamente contra ti, como jefe de gobierno. Entonces, por qué ahora, como Fox en su momento, permites que agravien directamente a Enrique Alfaro en lugar de investigar la responsabilidad municipal que, por cierto, es de otro partido.

Finalmente, el único funcionario que al menos dos veces a la semana hace trabajo político electoral eres tú: descalificas, ofendes, lastimas y atacas a quienes consideras tus adversarios, llegando hoy al absurdo de convocar a la protesta, en la que incluso propones guardar sana distancia, contra el gobernador de Jalisco.

Dices que lo tuyo no es la venganza. Demuéstralo deteniendo la insurrección que alentaste en contra de Enrique Alfaro.

No olvides que el que siembra vientos recoge tempestades.

Atentamente

Ciudad de México, junio 05 de 2020

Dante Delgado

Senador de la República