¡ A S I          E S !

Por mario NORIEGA VILLANUEVA

CARAVANA

Reza el dicho “Caravana con sombrero ajeno” y eso es lo que ha hecho Francisco Javier Velázquez Vallejo, durante todo lo que va de su cuatrienio que por cierto, ya va prácticamente en su cuenta regresiva, porque como dice la canción “el final, se acerca ya…”, pues de hecho está entrando a su último bimestre del tercer año y el pueblo le ha demostrado que ya “no se chupa el dedo”, pues por mucha obra que entregue, no es suya porque no son recursos propios los que la financian, sino de la Federación, que le llegan puntualmente.

Traemos a colación el dichito con el cual iniciamos esta entrega porque los pozarricenses no son tan tarugos como los quiere ubicar y saben de dónde sale el dinero para pagar los pisos firmes, cuartos dormitorio, domos, servicios sanitarios para escuelas, en fin, que se han realizado pero hemos de insistir que no es con dinero del ayuntamiento, sino del gobierno federal o sea, de los mexicanos que cumplen con el pago de todo impuesto que contempla el gasto público de la federación. Entonces, no hay porqué pretender “pararse el cuello” porque es hacerlo “con dinero ajeno” ¡ah! Qué bonito eh”.

Si fueran dineros propios –del ayuntamiento–, seguramente estaría pendiente de la construcción de cada una de las obras, pero como no, le hace al cuento como que supervisa pero jamás detecta errores que como el del tronido del pavimento en algunas calles donde trajeron como consecuencia la destrucción  del sistema de drenaje y la contaminación del medio ambiente para un amplio sector. Dineros que como en este caso fueron mal invertidos y no hicieron sino que aflorara la corrupción. La compañía que realizó esa porquería tiene la obligación de arreglarla y no solamente como hacen los mininos, tapar su estiércol, sino rehacer esa parte dañada bien, con una obra a conciencia. Esa, como todas otras obras, las entregó él en su calidad de alcalde pero a cuya ceremonia no acude la gente y en las fotos, para satisfacer su ego, solo se publica siempre, el presídium porque cuando se quiere una panorámica, siempre no asisten sino 8 a10 beneficiados que son los que se ven en la foto.

Y eso, quiere decir que no se chupa el dedo el grueso de los “beneficiados”. Ya no se congregan decenas y hasta centenas de vecinos, según la importancia de la obra a entregar y luego, la pachanga correspondiente. Lo mismo ha sucedido cuando viene el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, por más intentos que puedan y quieran hacer porque la gente acuda, sencillamente no le nace porque no aceptan que las obras hechas con dinero de la federación, se las quiera agandallar el presidente municipal. No manchen

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