¡ A S Í           E S !

Por Mario NORIEGA VILLANUEVA

EL ADIÓS

Quiera o no, el presidente actual de los Estados Unidos, Donald Trump, tendrá que irse de la casa blanca y cederle el espacio a su sucesor Joe Biden, aunque está viéndose, luchando porque no quiere ceder y hace lo mismo que en su tiempo, Andrés Manuel López Obrador, hiciera. No está dispuesto, aunque ya dijo que su el veredicto de la autoridad electoral es en su contra, se irá.

Calificando la “democracia” estadounidense semejante a la de los países de tercer mundo, muestra que no existe verdadera disposición de aceptar la derrota aunque el margen de votación parece inobjetable en su contra, sigue empecinado en calificar el ejercicio electoral del tres de noviembre como un fraude que parece ser una simple calentura del actual presidente del vecino país.

Sin embargo, tendrá que esperarse al dictamen final de la votación que con  toda seguridad ratificará el triunfo de Biden quien por cierto, ya empezó a designar a algunos de sus colaboradores más importantes ante la certeza de que no habrá ninguna sorpresa. Lo que sí hay que estar seguro, que heredará un país completamente desunido y hasta encontrado por todo lo que ha hecho el mal perdedor que resultó ser.

Y mientras otros países más importantes han enviado ya sus felicitaciones al hasta ahora nuevo presidente electo de los Estados Unidos, México, mantiene su reconocimiento  hasta que el Consejo Electoral de ese país, de su veredicto final.

El presidente López Obrador ha preferido  mantenerse callado argumentando ordenamientos constitucionales, que ojalá y no sean contraproducentes para México y los mexicanos, porque aunque Biden parece ser un hombre verdaderamente político, no sabemos cuál será su comportamiento ante tal osadía de Andrés Manuel López Obrador,

Por lo pronto, habrá que esperar al dictamen final, pero en los Estados Unidos ya el presidente dio instrucciones de que empiecen a realizarse los movimientos de entrega—recepción pero en la inteligencia de que si se da, aunque lo vemos difícil, que se califique el fraude que argumenta Trump, no entregaría la Presidencia de la República de los Estados Unidos, y eso traerá que los sectores que de por sí están enfrentados,  por las acciones de quien no quiere irse.

Entonces la situación se complicará y el encono que existe, será mucho mayor y es un grave riesgo para el vecino país del norte. Aquí el problema postelectoral que se crearía, repercutirá en la economía de México como de otros países.

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