NOCHES FRESCAS

¡ A S Í          E S !

Por mario  NORIEGA VILLANUEVA

NOCHES FRESCAS

Cuando menos las últimas dos noches, han sido frescas. El agua ha caído y aunque en el día se siente bochorno, la noche ha sido agradable y se pudo dormir sabroso, sin las altas temperaturas registradas  días antes. Han sido aguaceros cortos, pero fueron suficientes como para refrescar por la noche.

En otros lugares los aguaceros han sido torrenciales, pero en esta ciudad no tanto pero sí se han sufrido anegamiento de calles culpa de la irresponsabilidad de personas de todas que no hacen conciencia de que no se debe “privilegiar” esa negativa práctica, porque después se sufren las consecuencias como sucedió con el primer aguacero que sí  estuvo fuerte y prolongado.

Las quejas y mentadas a las autoridades vienen después, pero hay que aceptar que no es solo su responsabilidad sino la de toda la gente que arroja toda clase de basura a la calle, desde papeles hasta plásticos que son arrasados por las fuertes corrientes de agua y concentradas en las bocas de tormenta y las alcantarillas que se tapan y entonces la lluvia hace lo demás: llenar las calles ante su taponamiento con todo lo que se arroja a la vía pública, práctica que se debe abolir para no sufrir esas consecuencias que sí son molestas pero que no son provocadas únicamente por las deficiencias en los sistemas de drenaje.

Todavía falta  mucha agua por caer, lo peor está por venir y si se continúa con actitudes equivocadas como las que hacen mayores los problemas por anegamientos, las cosas serán todavía peores porque si bien no ha llovido mucho, no hay que olvidar la temporada de huracanes que es la que trae agua hasta decir basta. Los pozarricenses y los no pozarricenses –llega diariamente a esta urbe mucha gente que no es de aquí–, quienes también carentes de la cultura de limpieza, tiran todo a la calle.

Mención aparte merecen los  arroyos, cuyas riberas también son muy socorridas y se forman verdaderos diques en los cauces hacia donde lo que tiran es arrastrado por el agua y por eso se causan inundaciones y deslaves del cauce con el riesgo para los habitantes que han construido prácticamente en los cauces ganándole terreno a las riberas.

El llamado es a la conciencia de toda la gente que tiene esa pésima costumbre que debe ser sancionada por las autoridades, de manera que se desaliente  esa práctica para no hacer correr peligro a los habitantes de las riberas de los arroyos que luego son los que se lamentan de las pérdidas que sufren.

Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com